miércoles, 17 de septiembre de 2008

Hacer las paces con el pasado PARA VOLVER A SER FELICES

Artículo aparecido en revista (no dispongo del nombre de la publicación) escrito por Claudia Stern, licenciada en Psicología.
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La separación y la muerte de la persona amada son dos situaciones muy difíciles de superar. Sin embargo, no hay nada ni nadie que diga que no se puede volver a construir lo que se derrumbó.

¿Cómo?

En primer lugar, encontrando la paz interior que le permitirá hallar el camino hacia la felicidad.

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¿Le cuesta pensar en volver a empezar? ¿Le da temor volver a enamorarse? ¿O tal vez tenga miedo de no volver a ser feliz? Afortunadamente, en la vida siempre hay segundas, terceras o cuartas oportunidades. Todas las personas las tienen, pero sólo algunas se permiten buscarlas o darles entrada nuevamente en su existencia.
Darse otra oportunidad
En lo que se refiere a una pareja, la decisión de dar por terminada una relación es una de las más difíciles de la vida y se suele creer que, encontrando al culpable, se hace más fácil. En realidad, es una tarea totalmente inútil e injsta. Hay que reconocer que una etapa ha terminado y que más que culpables, cada uno deberá hacerse cargo de su cuota de responsabilidad, aprender de las equivocaciones y, en lo posible, no volver a repetirlas, teniendo presentes los buenos recuerdos que han sobrevivido al "naufragio".
Solamente rescatando las buenas experiencias es posible hacer las paces con el pasado. Nada es eterno. Nuestra vida siempre pasa por etapas. Cuando termina una, suele comenzar otra que puede ser mejor que la anterior si uno se permite disfrutarla.
Cuando insistimos en mantener una relación que no funciona, nos debilitamos, perdemos la alegría, nos desvitalizamos, se nos achica el horizonte. Generalmente, solemos pagar ese precio para evitar una soledad que en realidad ya está instalada aunque no podamos verla.
El duelo obligado
Más difícil que superar una separación de pareja es el superar la muerte de uno de sus miembros, dado que genera un sentimiento de tristeza, impotencia, rabia y riesgo de idealizar a la persona perdida.
Siempre hay que afrontar el duelo que se presenta, elaborar la pérdida del ser querido y no sentirse culpable por seguir viviendo y deseando, o temor de olvidarse de la persona amada.
Luego, aparecerán nuestras dudas sobre nuestra capacidad de poder volver a querer, que son solo barreras tras las cuales nos refugiamos para protegernos.
El derecho a la felicidad
A veces, suele asustarnos ser felices, aunque todos tenemos la necesidad natural de sentir que nos quieren y esa misma necesidad nos empuja a buscar una pareja.
Es importante no forzar situaciones ni intentar cambiar el curso de los acontecimientos, sino observar, descubrir, conocer a la otra persona antes de tomar decisiones fundamentales.
Recordar que el coqueteo es un magnífico ingrediente del amor. El mostrarse receptivo y mantener cierto grado de misterio suelen atraer la atención y despertar el deso... y, si no se sabe cómo se hace, siempre se está a tiempo de aprender. Saber esperar, desear sin acosar, no quemar etapas y darse tiempo para que se aclaren los sentimientos son claves para fundar un nuevo vínculo. Ser diferentes unos de otros es lo que nos enriquece y nos permite complementarnos; no es motivo para no ser feliz, aunque puede suceder que la felicidad no dure para siempre, pero... ¿quién nos quita lo bailado?

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