lunes, 12 de mayo de 2008

¿Cómo gestionar las quejas propias y las ajenas?


Publicado en "Preguntas y Respuestas", Heraldo de Aragón (mes de abril).


"Cuando alguien se queja de forma continua, es porque consigue algún beneficio, ya que, si no ocurriera así, habría dejado esa conducta tras los primeros intentos. Por tanto, conviene observar qué se esconde tras la queja.


En bastantes casos, está en juego conseguir más poder. Quien se queja suele adoptar el papel de víctima y desde esa posición pretende dominar (de forma blanda) a otros. Para ello, se compara y responsabiliza a la pareja, a los hijos o a los compañeros de las dificultades o de si se siente mal. A veces, intenta que estas otras personas se sientan culpables o poco valiosas para, así, conseguir que hagan lo que él o ella desea.


Asimismo, se puede ver ese intento de dominio o de quedar por encima de otro cuando, por ejemplo, uno está contanto un problema que vive e interviene otro restándole importancia al mismo y, seguidamente, empieza a enumerar la gran cantidad de incomprensiones y desgracias que le acechan.


Los niños suelen usar la queja para ver a quién dan la razón los padres o los profesores. Si un niño tiende a quejarse de su hermano a su padre y este le da la razón, dicho niño saldrá "crecido" y con más poder sobre el hermano. También se utiliza la queja para recibir atención. Esta forma la suelen emplear más los niños, pero también las personas adultas con la misma finalidad.


Si me planteo acabar con los "juegos psicológicos" que conlleva la queja, necesito, entre otras cosas, lo siguiente:



  • Cuando alguno de los cercanos recurra al "victimismo" como forma de estar en la vida, aunque se queje y diga que está mal, estaré atento para no caer en sus "trampas". Al no mostrarme colaborador con su estrategia, poco a poco la irá dejando al comprobar que no le funciona.

  • Dejaré de quejarme y no seguiré la dinámica de quienes se quejen. Ante una dificultad, intentaré concretar el problema existente, distinguiendo con claridad dicho problema del sufrimiento que se activa en mí, ya que cada uno de esos aspectos tiene un camino de solución distinto.

  • Haré un trabajo de reeducación emocional orientado a disolver sufrimientos, pues detrás de cada queja se esconden: poca estima, miedo, celos, amargura...

  • Saldré del dominio y la sumisión en las relaciones. Para ello requiero tener: respeto, tolerancia emocional, pactar, compartir, no usar el imperativo...

  • Por último, preciso aprender a pedir lo que necesito de forma adecuada: atención de calidad, participación...

Pepe López Sánchez, profesor del C.P. Labordeta y miembro de Aula Libre. jlopezsanc@educa.aragon.es



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